Términos Bíblicos


En la Escritura encontramos las siguientes raíces que denotan prácticas y practicantes de la magia.


a. En el Antiguo Testamento

1. ‘Hechicero’, ‘hechicería’, ‘brujo’, ‘brujería’. Esta raíz probablemente significa "cortar". y podría referirse a las hierbas utilizadas como amuletos y encantamientos (Ex. 22.18; Dt. 18.10; Is. 47.9, 12; Jer. 27.9).

2. ‘Mago’. Este término deriva del egipcio ‘sumo (sacerdote-lector)’, título que se aplícaba a los más renombrados magos de Egipto (Gn. 41.8; Ex. 7.11).

3. ‘Encantamiento’, ‘encantador’ (Dt. 18.11; Is. 47.9, 12). Esta raíz trasmite la idea de atadura, probablemente con amuletos y encantamientos.

4. ‘Caldeos’. En Daniel el término se aplica racialmente (por ejemplo Dn. 5.30; 9.1), a una clase especial relacionada con los magos (Dn. 2.2, 4, 10) Herodoto emplea el término en forma similar, y puede haber tenido vigencia con anterioridad con este sentido especializado.

5. ‘Adivinación’, especialmente del futuro (Dt. 18.10; Ez. 21.21). De los falsos profetas (Jer. 14.14; Ez. 13.6).

6. ‘Artes secretas’. Los hechiceros del faraón (Ex. 7.22).

7. ‘Encantamiento’ con conjuros (Nm. 23.23; 24.1).

8. ‘Experto en encantamientos’ (Is. 3.3). Encantamientos con serpientes (Sal. 58.5; Ec. 10.11; Jer. 8.17).


b. En el Nuevo Testamento

1. magos (y términos relacionados). "Mago", "magia"; en Mt. 2 "sabios". Originalmente el mago era miembro de un grupo racial en Media, pero, al igual que "caldeo", adquirió uso técnico (por ejemplo Hch. 8.9, 11; 13.6, 8; solamente se encuentra en Mateo y Los Hechos).

2. farmakos (y términos relacionados). ‘Hechicero’, ‘hechiceria’, ‘brujería’. La raíz da la idea de drogas, pociones (Ap. 9.21; 18.23; 21.8; 22.15; en otras partes sólo en Gá. 5.20).

3. ‘Impostor’ (‘engañador’) (2 Ti. 3.13), podría significar también mago que conjura con encantamientos. En el griego helenístico y clásico tiene el significado mágico.

4. perierga. ‘Artes mágicas’ ("vanas artes"; "brujería") (Hch. 19.19). La raíz del adjetivo da la idea de estar sumamente ocupado, luego la de estar ocupado con los asuntos de otras personas, y finalmente la de interferir en la vida de los demás por medio de artes mágicas.

5. En Ga. 3.1 se aplica metafóricamente a los gálatas fascinados por creencias falsas.