La magia y la brujería tratan de influir sobre la gente y los acontecimientos por medios ocultos o sobrenaturales. Pueden tener vínculos con alguna forma de adivinación, aunque la adivinación en sí es el esfuerzo por emplear medios sobrenaturales para descubrir los acontecimientos sin influir en ellos.
La magia es universal, y puede ser "negra" o "blanca". La magia negra trata de producir resultados nefastos por medio de métodos tales como maldiciones, encantamientos, la destrucción de modelos de la persona enemiga y la alianza con espíritus malignos. A menudo adopta la forma de hechicería. La magia blanca trata de deshacer las maldiciones y encantamientos, y de utilizar fuerzas ocultas para el bien de uno mismo y de otros. El mago trata de hacer que un dios, un demonio, o un espíritu obre a favor de él; o sigue un esquema de prácticas ocultas para someter a su arbitrio las fuerzas ocultas. Es indudable que la magia y la brujería no siempre son meras supersticiones, sino que hay algo de realidad en ellas. Deben ser resistidas y neutralizadas por medio del poder de Dios en el nombre de Jesucristo.
