
I. La magia en la antigüedad
En los casos en que las relaciones y el desenvolvimiento ordinarios de la vida podían regularse fácilmente por medio de la observación de causa y efecto obvios, y obrando sobre la base de un mínimo de conocimiento y/o habilidad, esto era suficiente. Pero cuando las causas y efectos se encontraban envueltos en el misterio, y los medios ordinarios no bastaban para alcanzar los resultados esperados, entonces se recurría a la magia. La magia consistía en la explotación de poderes ocultos o milagrosos por medio de métodos cuidadosamente especificados para lograr lo que de otra manera habría sido imposible.
La magia y la religión estaban estrechamente vinculadas en el sentido de que, mientras la "sociedad" cubre, fundamentalmente, las relaciones entre los hombres, y la "religión" las relaciones entre la deidad y los seres humanos, los poderes mágicos encontraban aplicación en ambas esferas.
II. La magia egipcia en la Biblia
Los principales magos de Egipto eran doctos en los escritos, rituales, y encantamientos sagrados, y eran formados en la "Casa de la vida" (las "escuelas" de los templos, en las que se componía este y otros tipos de literatura, y se los copiaba y enseñaba); estos magos eran los sumos sacerdotes-lectores. La asociación de "magos" con "sabios" en general en Gn. 41.8 y Ex. 7.11 refleja una tradición egipcia auténtica.
a. Los magos y los sueños del faraón de la época de José
En Gn. 41.8 el faraón de la época de José llama a sus magos y sabios para que interpreten sus sueños. Esto refleja la importancia que tenían los sueños en Egipto y el oriente de la antigüedad; se compilaban los sueños y su interpretación en manuales, verdaderos vademécum de interpretación de sueños. El original de uno de estos manuscritos, el papiro de Chester Beatty 3 (dinastía 19ª, siglo XIII a.C.) puede fecharse en la época del reino medio, mientras que los papiros de Carlsberg 13 y 14 del siglo II d.C. contienen colecciones adicionales de fuentes primitivas. El esquema común es que si un hombre soñaba que hacía o experimentaba tal o cual cosa, puede ser buena o mala, y significaba que le iba a suceder tal o cual otra cosa.
b. José y la adivinación
En Gn. 44.4–5, 15, José se hace pasar por egipcio erudito, maestro en las artes de la adivinación, ante sus hermanos. Es posible interpretar este incidente de dos maneras.
I. José hizo decir a su mayordomo, de acuerdo con las traducciones usuales del versículo 5, que adivinaba por medio de su copa de plata; esto requería conocimiento del arte de adivinar con copas (lecanomancia) en el Egipto del período de los hicsos, 1700 a.C. Por medio de esta técnica se obtenían augurios para la interpretación observando el movimiento o la configuración de gotas de aceite sobre el agua que contenía la copa. Esta técnica es de origen mesopotámico, aparentemente empleada ya por los sumerios. Se ha preservado un manual con esta técnica en dos tablillas cuneiformes que datan de los siglos XIX-XVII a.C., dentro del período general de la vida de José.
En Egipto, sin embargo, solamente en dos casos tenemos pruebas de la práctica de la adivinación con copas, uno de ellos dudoso. Dos pequeñas estatuillas, aparentemente del reino medio (1900–1700 a.C.), muestran una figura arrodillada con su mentón apoyado sobre una copa que sostiene con las manos, y es posible que lo que allí se muestra sea un acto de adivinación con la copa. Egipto no proporciona otros ejemplos, hasta que la técnica vuelve a aparecer en papiros del siglo II d.C. Pero ya en el 2º milenio a.C. se había hecho sentir en Palestina la influencia babilonica, incluso la adivinación. La práctica adivinatoria babilonica se ha verificado en Hazor: en el templo II del siglo XV a.C. se encontró un modelo de hígado en arcilla con inscripciones cuneiformes. Por lo tanto, sobre la base de estos elementos no es difícil presuponer cierto conocimiento de otras formas de adivinación mesopotámica, como la lecanomancia, en la Palestina de la época de José, o en el delta oriental egipcio cercano, entonces bajo control hicso (semítico).
II. Por otro lado, podemos traducir la declaración del mayordomo de José de la siguiente manera: "¿No es de esta copa que bebe mi señor, y con respecto a la cual con seguridad que adivinará?", para desenmascarar el robo. De acuerdo con esta traducción, la copa de José sería solamente un elemento para beber, y no se aludiría a la adivinación, por lo que la forma de su pretendida adivinación permanece sin especificar. Esto encaja bien con el versículo 15, en el que José les dice a sus hermanos, "¿no sabéis que un hombre como yo sabe adivinar?", o sea que simula haberlos sorprendido en su hurto de la copa por medio de la adivinación.
c. Moisés y los magos
En Ex. 7.8–13, cuando Aarón según la directiva de Moisés arroja su vara al suelo, con lo cual se convierte en serpiente ante faraón, los sabios y hechiceros de este "hicieron también lo mismo con sus encantamientos" (versículo 11). Para esta clase de conjuro parecería que la cobra egipcia puede ser inmovilizada (catalepsia) si se le presionan los músculos de la nuca). Primero es necesario encantar la serpiente, y luego se la toma por el cuello en la forma en que puede verse en varios antiguos amuletos egipcios en forma de escarabajo, y de este modo inmovilizarla temporariamente. Sin embargo, la conversión de la serpiente de Aarón nuevamente en vara manifestaba la total omnipotencia sobrenatural de Dios.
III. Magia asirobabilónica
a. El papel que desempeñaba
Magia defensiva y curativa. Se la empleaba principalmente para librarse de las aflicciones, enfermedades, posesión demoníaca, etc. que podían originarse en la persona que las sufría. El 'exorcista' a menudo empleaba ritos y encantamientos del "manual" Surpu, ‘llameante’ (en rito de purificación), en el que se detallaba todo mal concebible que el paciente pudiera haber cometido. O también la aflicción podía haberle venido de afuera: el conjuro maligno de algún hechicero. Para contrarrestarlo estaba el otro "manual" de tablillas, Maqlu, también ‘llameante’ (de efigies de hechiceros hechos en cera o madera). "¡Así como esta imagen tiembla, se disuelve y se derrite, también el hechicero y la hechicera tiemblen, se disuelvan y se derritan!". También existen colecciones de plegarias para liberación o absolución.
b. Magia de pronosticación, adivinación
Se basaba en la convicción de que cualquier acontecimiento, bueno o malo, podía anunciarse o acompañarse con algún portento observable por hombres. Sacerdotes eruditos compilaban sistemáticamente largas series de augurios, con su interpretación, en verdaderos manuales de consulta. A menudo se observaban los augurios en señales de la naturaleza, o se obtenían mediante técnicas específicas.
1. Los portentos naturales provenían de todas las fuentes posibles de observación humana: halos y eclipses solares y lunares, conjunciones de cuerpos celestes, etc. (astrología); el vuelo de los pájaros, las acciones y los estados de animales e insectos; el nacimiento de animales y seres humanos, especialmente cuando eran anormales: todo esto se anotaba en largas series de tablillas de presagios. Para un enfermo, los buenos o malos presagios determinaban si sobreviviría o no. Is. 47.9–13 critica estos procedimientos.
2. Las técnicas específicas de adivinación incluían la observación de las configuraciones del hígado de una oveja (hepatoscopía, extispicia), y la observación de las figuras que formaba el aceite sobre el agua (o a la inversa) en una copa (lecanomancia). Esta tan famosa forma de magia adivinatoria babilonica llegó a los hititas del Asia Menor y a los cananeos del Norte de Siria y Palestina (Ez. 21.21–22). La interpretación de sueños era tan importante como en Egipto, también La divination en Mésopotamie ancienne.
c. Los que la practicaban
Al igual que en Egipto, la magia era practicada por eruditos sacerdotales agregados a los templos. El 'exorcismo' lo hacía el sacerdote (el hebreo ‘encantadores’, Dn. 1.20) por mérito de los dioses Ea y Marduk, los magos supremos. El complicado aparato de adivinación era prerrogativa del sacerdote; tenía que ser físicamente perfecto, realizar largos estudios y ser iniciado. A los que estaban agregados a la corte real se les podía llamar en cualquier momento para que interpretasen toda clase de cosas.
IV. La magia asirobabilónica en la Biblia
a. Balaam
El Balaam de Nm. 22–24 es, aparentemente, un adivinador convertido en profeta por influjo divino. Es por ello que Balac manda emisarios para que vayan a contratar a Balaam "con las dádivas de adivinación en su mano" (Nm. 22.7; versículo 18), y al principio Balaam fue "en busca de agüero" de naturaleza no especificada (Nm. 24.1). Balac evidentemente requería de Balaam malos augurios para maldecir a Israel. Se ha encontrado un texto astrológico en Qatna y también textos de adivinadores de los siglos XVIII y XIV a.C., ambos en el Norte de Siria. Además, se encontró un sello de principios del 2º milenio de un tal "Manum el (adivinador), en Bet-sán, Jezreel, en niveles del siglo XIII a.C., el período de Balaam, al cual pueden fecharse lingüísticamente sus oráculos. Por lo tanto concuerda con los datos conocidos de que un monarca moabita debía contratar un adivinador del Norte de Siria (Petor cerca del río [Eufrates]), en la tierra de los hijos de Amav (Nm. 22.5).
b. La ley y la magia en Canaán
Las prohibiciones en la ley mosaica acerca de la magia y la brujería que practicaban otras naciones (por ejemplo Lv. 19.26; 20.27; Dt. 18.10–14) respondían perfectamente a las condiciones que existían entonces en Canaán. También es digno de mención que Ex. 22.18 expresamente condena a las hechiceras.
c. Daniel
En Dn. 1.4 el procedimiento para educar a los muy favorecidos jóvenes hebreos en la sabiduria babilónica, indicado por Nabucodonosor, refleja precisamente el que era usual para los magos-eruditos.
El propósito que tenía el "resolver dudas" (Dn. 5.12, 16), disipar la ansiedad provocada por un sueño o presagio (todavía no explicado) (Dn. 4.5), era interpretar o "resolver sueños. De este modo se podían aceptar los beneficios de un buen sueño, y evitar mágicamente la amenaza anunciada por un sueño malo. La importancia que se le asignaba a los sueños es característica de los reyes neobabilónicos, particularmente de Nabonido, padre de Belsasar. Nuevos textos y sueños de Nabonido y su venerable madre provienen de estelas de dicho rey en Harán. Estrechamente paralela a Dn. 4 es la "Plegaria de Nabonido" en los rollos del mar Muerto, en los que un sabio judío exiliado (cuyo nombre no se ha preservado) es puesto al servicio del rey para explicar la causa de la aflicción del monarca.
